El Giro Definitivo

El Giro Definitivo

«Antes de incorporarme a Nissan, trabajé de ingeniero de fundición de aluminio, de mecánico, de soldador; y ahora soy ingeniero sénior de piezas de suspensión. Así que sí, ¡he tenido bastantes trabajos!» Como se refleja en su currículo, John Kerr es un hombre completamente comprometido con el arte de la suspensión de coches. Sin embargo, mientras que su trabajo diurno se centra en encontrar el equilibrio perfecto entre la amortiguación y la conducción de los últimos vehículos de Nissan, tiene una afición que le permite aprovechar su conocimiento especializado aún más.

«Con los coches de calle modernos, normalmente intentas conseguir la amortiguación más cómoda posible, mientras mantienes un buen nivel de habilidad de conducción para la capacidad de respuesta y la seguridad. Sin embargo, cuando desarrollas coches de derrape, el proceso es un tanto diferente». Y esta es la pasión de John: los coches de derrape, una pasión que descubrió a los 19 años en Irlanda cuando participó por primera vez en el Campeonato Británico de Coches de Derrape. «Todo empezó cuando un amigo me pidió que formase parte de su equipo para el Campeonato, cambiando ruedas, adaptando la suspensión, ese tipo de cosas. Entonces, después de experimentar la emoción del deporte de cerca, decidí probarlo por mí mismo y compré un Nissan Skyline original y sin modificar poco después en 2006».

Como aún era estudiante y tenía poco dinero para financiar su recién adquirida afición en ese momento, John se vio obligado a desarrollar y producir sus propias piezas de suspensión en su garaje. Obtuvo una gran satisfacción en el proceso, que mejoró enormemente su entendimiento del efecto de los montajes de suspensión en la conducción de un coche. «Sin duda alguna, mi curiosidad empezó en ese momento, antes de que decidiera que incorporarme a Nissan sería una forma estupenda de desarrollar mi afición aún más».

Cuando John se mudó de Irlanda al Reino Unido en 2010, no tenía ninguna duda de que su Skyline sin terminar iría con él. Empezó a competir en el Campeonato Británico de Coches de Derrape poco después, pero pronto se dio cuenta de que su coche necesitaba mejoras. «Simplemente ponía el coche en el remolque, iba el fin de semana al campeonato, participaba y volvía a casa. Me dí cuenta de que el coche no tenía potencia suficiente, de que la suspensión no estaba bien y de que necesitaba volver al punto de partida, básicamente». Y así continuó John, invirtiendo otros dos años en volver a modificar el motor con un turbocompresor más grande para aumentar la potencia y remodelar la suspensión hasta que el coche adquirió su formato actual.

En cuando al deporte del derrape, que comúnmente se relaciona con películas como Fast and the Furious, John quiere aclarar algunas ideas falsas. «El derrape muchas veces se presenta como una carrera, pero no lo es en absoluto. Es una batalla entre dos conductores que va sobre cómo de bien uno puede copiar al otro, y se otorgan puntos por la velocidad, el ángulo y la precisión. A diferencia del rally, los espectadores pueden ver todo en un circuito cerrado y a los conductores se les puntúa del uno al diez por su ejecución». Desde sus orígenes humildes como un deporte de aficionados exclusivamente, el derrape se ha convertido en uno de los deportes de motor más populares de Europa. «Tenemos tres campeonatos en el Reino Unido, dos en Irlanda y tres o cuatro en otros países europeos. Cada año se vuelve más popular, ¡en gran parte porque cualquiera puede comprar un coche con tracción trasera y presentarse!»

Sin embargo, para John la satisfacción no viene de ganar las batallas sino de producir sus propias piezas y de satisfacer su pasión por el legado de la marca Nissan. «Creo que es importante celebrar lo que hemos hecho en el pasado como empresa. He tenido la oportunidad de pasar tiempo en Japón, ¡incluso hablando con algunos de los que diseñaron las piezas del Nissan Skyline que tengo! Hasta me dieron algunos consejos sobre cómo configurar el coche, lo cual fue bastante increíble».

Finalmente, John cree que su experiencia única con los coches de derrape sigue dándole una ventaja en su trabajo diurno. «Cuando empecé en este trabajo, podía ocurrir que un coche que estábamos desarrollando no funcionara exactamente bien y que yo no entendiera el mecanismo del coche del todo. Desde que he ampliado mi conocimiento en el área de la suspensión, tanto mediante la formación en el puesto de trabajo como mediante los arreglos que hago en mi coche de derrape, siento que cada vez es más fácil dar con la causa del problema». Con el legado de unos 55 años del Nissan's Nismo en los deportes de motor y el Skyline manteniendo su posición como vehículo de culto tanto en iteraciones originales como modernas, son personas como John las que garantizarán que esta pasión siga viva durante las próximas décadas.